Hace unos días, mis amigos de Abrantes, Andrés y Raúl, productores de hongos frescos, me regalaron distintas variedades: champiñones de París, Portobello y gírgolas. Como era mucha cantidad, mi hermano Tomás se encargó de desecarlos. ¿Cómo lo hizo? Cortó los más grandes en láminas de ½ cm y los colocó sobre una cama de media sombra o alambre tejido. Los secó al sol durante dos días, retirándolos a la tarde y volviendo a sacarlos a las 9 de la mañana. Luego los guardó en una bolsa en un lugar oscuro (como una alacena). Así pueden durar al menos un año. Es espectacular.