La focaccia puede comerse tibia como pan o utilizarse para hacer tapas o bocaditos: se corta en láminas finas que se doran en el horno o en una tostadora. Después, se les coloca encima lo que uno desee para saborizarlas (por ejemplo, queso crema mezclado con jamón crudo y aceitunas negras picadas). Utilizando la creatividad podrán sorprender a sus comensales.

Escribe un comentario

*
*